Plaguicidas: ¿Quién es la verdadera plaga?

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Según el Diccionario de la Real Academia Española, plaga proviene del latín plaga, que significa llaga y la define como “la aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales”.

Esta definición describe perfectamente a la especie Homo sapiens no tan sapiens. Para quien dude de lo “masivo y repentino” de nuestra aparición en el planeta, mencionaré que cada minuto nacen aproximadamente 250 niños. Sin embargo, casi nadie tiene la suficiente humildad para reconocerse como una plaga y en cambio calificamos a los animales de otras especies como tales y actuamos en consecuencia: envenendando y exterminando.

Los plaguicidas son sustancias químicas o mezclas de sustancias, destinadas a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el crecimiento de seres vivos considerados plagas, entre los cuales se cuentan moluscos, peces, pájaros, insectos y mamíferos que “compiten con los humanos para conseguir alimento, destruyen la propiedad, propagan enfermedades o causan molestias”. Cualquier semejanza con nuestros congéneres es mera coincidencia.

Los plaguicidas no son necesariamente venenos, pero pueden ser tóxicos para los humanos u otros animales. Cuando solicitamos el servicio de una empresa de Control de Plagas por lo general queremos impedir que en nuestra propiedad haya roedores o insectos, pero esto puede tener también consecuencias lamentables para los los seres queridos con quienes convivimos.

Son varios los casos de animales de compañía que mueren envenenados después de una fumigación casera y aunque las empresas supuestamente se aseguran de que no haya contacto con el área tratada, es difícil asegurar que un perro o gato que acostumbra pasearse por lugar no vaya a ser víctima letal.

Por otro lado, el uso de pesticidas crea una serie de problemas para el ambiente. Más del 98% de los insecticidas y del 95% de los herbicidas llegan a un destino diferente del objetivo gracias al viento, incluyendo especies vegetales y animales, aire, agua, sedimentos de ríos y mares y alimentos. Son una de las causas principales de la contaminación del agua y contribuyen a la contaminación atmosférica. El uso de pesticidas reduce la biodiversidad, contribuye al declive de polinizadores, destruye hábitats de aves y amenaza a especies en peligro de extinción.

Hoy día hay trampas humanitarias para sacar de nuestra casa a ratones y ratas y no es necesario envenenarlas con raticida, siendo su muerte lenta y dolorosa. Algunas empresas cuentan con esos servicios. Lo mismo con los plaguicidas más habituales, busquemos alternativas más respetuosas y compasivas.

Preguntémonos por qué unas especies se han multiplicado más que otras e intentemos restablecer el balance antes de dejarnos llevar por una solución contaminante o cruel.

FOTO Gribley

Leonora Esquivel Frías

Presidente de AnimaNaturalis Internacional, organización hispanoamericana de Derechos para los Animales. Doctora en Ética Ambiental. Vegana: No come nada que haya tenido madre. Ganadora del Premio a la Sustentabilidad 2011 en la categoría Activista. www.AnimaNaturalis.org www.facebook.com/LeonoraEsquivel Twitter @leonoraesquivel

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