Murcof

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Inmersión sonora global “MADE in MEXICO”

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1 plato de pollo Pad Thai
1 plato de Vermicelli con rollos primavera
2 tés chai fríos
2 vasos con agua y hielos

Puesto todo ello sobre la mesa, el pasado julio dentro del marco del Festival de Jazz de Montreal, tuve la oportunidad de sentarme a conversar con Fernando Corona, un artista electrónico clave en la escena mundial y fiel termómetro de nuestro mundo moderno.

A través de casi una hora, el artista oriundo de Ensenada (Baja California) y ahora radicado en Barcelona (España) abrió su mundo y compartió su quehacer a lo largo de su trayectoria desde sus inicios dentro del colectivo Nortec hasta la consolidación como Murcof, su proyecto más personal y pujante.

Fernando estuvo desde un inicio expuesto a un sinfín de estímulos musicales, principalmente al del mundo clásico académico gracias a su padre que era músico de conservatorio así como a la música electrónica de los 80’s que inundó sus oídos y que le otorgó un peculiar bagaje. Su juego con dispositivos, sintetizadores y software constituyeron sus primeros regocijos, sin embargo, su inmensa curiosidad lo acercó a compositores contemporáneos del siglo XX como Ligeti, Xenakis y Boulez. En ellos encontró una exploración muy atractiva que involucraba aspectos no necesariamente musicales sino más orientados a lo sonoro, textura, ruido y, sobre todo, una actitud de liberación, un manifiesto de que todo era posible en la música disolviendo barreras y paradigmas.

En ese punto de convergencia alrededor del 2001 Fernando apuesta en Murcof por un equilibrio entre melodía, armonía, texturas, abstracciones y ruido entre otros elementos que le dan cualidades muy orgánicas a toda su producción sin despreciar una fuerte carga emocional.

A partir de este punto el artista funciona entonces como un gran apropiador del universo sonoro y musical, pues cualquier elemento por mínimo que sea, es susceptible a sumarse a un todo. Ante ello Fernando comenta que dicho proceso sucede a diario en cualquier instancia o situación teniendo los sentidos atentos al entorno, y es entonces donde también el proceso toma un rol esencial en la pieza final. En ello no hay rumbo fijo, no hay una construcción convencional de una pieza sino un instinto profundo, una curiosidad inmensa y una sutileza y elegancia que cada vez se hacen más patentes.

Durante varios años Fernando había trabajado de manera individual depurando sus procesos, su entender sonoro. Sin embargo la casualidad lo alcanzó y en un momento crucial en el que su lenguaje musical alcanzaba su mayor madurez, comenzaron a aparecer colaboraciones tan diversas que van desde el jazz, pasando por ensambles de música de cámara, artistas visuales y hasta el reto de un soundtrack cinematográfico. En sus propias palabras, ante ello apareció la apertura y el aprendizaje de otros lenguajes, de otros referentes: lo impulsó a desdibujar los límites y mejorar cada día como artista.

Dentro de este baúl musical que Murcof ha creado a lo largo de años, prevalece una búsqueda personal por develar la verdad de las cosas, por desvanecer las apariencias y descubrir las esencias del mundo que lo rodea. A la par de ello Fernando reconoce que su trabajo no expresa un sentir, sino que a través de sus composiciones construye un imaginario sensible de lo que le gustaría sentir, se exterioriza para visualizarse y después ingerirse de nuevo.

Murcof constituye ya un emblema musical insustituible gracias a su construcción monumental del espacio sonoro, a su sensibilidad ante los más mínimos detalles y a su brillante capacidad de creación de atmósferas. Por si fuera poco, su importancia no se limita únicamente al territorio musical, sino que sus preocupaciones más profundamente humanas están plasmadas inherentemente en su lenguaje; muerte, existencia, destino y vida dentro de una experiencia total y envolvente, un auténtico banquete auditivo.

Recomendaciones para escuchar:
Martes / 2002 / Leaf Label / 52:35
Cosmos / 2007 / Leaf Label / 56:12
México (con Erik Truffaz) / 2008 /Blue Note Records / 27:20

FOTO Alejandro Vidal para Murcof

Adrián Peña

Arquitecto melómano y admirador de la naturaleza. Viaja en cada trayecto que hace por el placer de encontrar nuevas experiencias, especialmente en aquellas dónde el color de la naturaleza invada el paisaje. Se inspira en el sonido para crear espacios internos, que transmite a través de escritos, objetos y pláticas de café. Deliberadamente crítico sin perder la pizca de ingenuidad que ronda su aura.

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