México puede hacer historia prohibiendo corridas de toros

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A raíz del llamado “Efecto Cataluña”, se ha abierto la polémica en México sobre la prohibición de las corridas de toros. En Saltillo se realizó una marcha pacífica para presionar a los diputados que realicen la segunda lectura de una iniciativa para reformar la Ley de Protección a los Animales de Coahuila, la cual tendría como consecuencia la prohibición de esta actividad. Querétaro hizo lo propio en el Congreso de su estado y la Asamblea Legistlativa del Distrito Federal, en cambio, frenó la discusión.

El secretario de comunicación social del PVEM, Jesús Sesma Suárez lamentó que iniciativas ajenas a los legisladores frenen las propuestas de diputados del PVEM y del PRI-DF para prohibirlas en nuestra ciudad.

La discusión de este tema se ha venido aplazando desde hace años, siempre por intereses económicos y políticos que se colocan por encima de la voluntad de la mayoría y por el respeto que nos debería significar la vida de otro ser sintiente.

Dicen que debemos respetar la postura de los aficionados y dejarlos seguir con su cruento pasatiempo. ¿Y no es una falta de respeto torturar hasta la muerte a un ser capaz de sentir dolor?

La tauromaquia está maquillada para hacernos creer que es arte, que es una lucha justa, que el toro es un animal bravo, incluso, que es una fiesta.

Algunos legisladores opinan que prohibir es demasiado radical en una creciente cultura de la tolerancia. Pero no confundamos, pues una cosa es respetar las libertades del otro siempre y cuando no atenten contra los inereses básicos de un tercero, y otra es permitir cualquier cosa por el mero hecho de que “se haya hecho desde siempre”. Hemos prohibido la inquisicion, la compra-venta de seres humanos, la prostitución infantil, incluso circular en sentido contrario, y eso nadie lo ve mal. Hasta el gobierno más liberal cuenta con prohibiciones para hacer llevadera la vida en sociedad y que muestran el sentir generalizado de una época.

Las corridas de toros no pueden ser reguladas porque no podemos poner lineamientos ni reglas a la tortura de un animal de cualquier especie, deben simplemente, ser abolidas porque no reflejan ya el sentir de los ciudadanos modernos que intentamos deshacernos de los lastres de la violencia y avanzar hacia la cultura del respeto, la justicia y la sensibilidad hacia otras formas de vida.

No es mi intención hacer de este un debate donde se insulten virtualmente los aficionados y los defensores de los animales. Es tan sólo un espacio para pedir a los lectores que tomen conciencia de lo que se discute actualmente en asambleas y congresos no sólo de México, sino de los poquísimos países donde la tauromaquia no está prohibida. Y lo está, por considerarse específicamente “un espectáculo violento con los animales”.

El arte es un proceso de creación simbólica, no de destrucción ni muerte. La tradición no justifica moralmente nada. Que algo se haya hecho desde hace tiempo, no implica que deba conservarse. Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de evaluar nuestras formas culturales y decidir si representan los valores que queremos enaltecer.

Los defensores de los derechos de los animales confiamos en la evolución moral de los individuos y las colectividades. Apostamos por un mundo menos violento y más respetuoso hacia los demás animales, un mundo donde la tortura no sea ya un espectáculo ni nosotros sus espectadores.

FOTO Jiddle L

Leonora Esquivel Frías

Presidente de AnimaNaturalis Internacional, organización hispanoamericana de Derechos para los Animales. Doctora en Ética Ambiental. Vegana: No come nada que haya tenido madre. Ganadora del Premio a la Sustentabilidad 2011 en la categoría Activista. www.AnimaNaturalis.org www.facebook.com/LeonoraEsquivel Twitter @leonoraesquivel

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