La sombra de la energía gris

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La necesidad de cambiar nuestros hábitos fue acaparada por los negocios antes de que la gente empezara a darse cuenta de la verdadera situación. Hace ya una década que ciertas empresas empezaron a cambiar sus tácticas para convencer al público de comprar sus productos. Se podría decir que algunos son visionarios en el sentido de que 10 años antes, podían prever la moda de lo “verde” y saber que los científicos se pondrían todos de acuerdo para decir que sí, hay un cambio climático y que sí, hay que cambiar nuestros hábitos urgentemente. Lo vieron venir de lejos y se prepararon en la sombra de nuestra incredulidad.

Hoy en día, no hay una empresa que no venda un producto “más ecológico”, un ahorro de algo, los focos de bajo consumo, pasando por los frefrigeradores que ahorran energía, los coches “verdes” que consumen un litro menos, productos “comercio justo”, cafés orgánicos que vienen de Kenya, galletas de Thailandia, etc… Estamos hoy sumergidos por anuncios y engaños de todo tipo para que sigamos consumiendo: la idea de que consumir verde es mejor para el ambiente y que tenemos que cambiar todos nuestros aparatos por unos que ahorran más energía. El engaño es vicioso, porque sí tenemos que ahorrar energía y agua…es necesario y a primera vista suena bien la idea de comprar algo más sustentable.

Aquí entramos en pleno en una utopía centrada en la idea de que consumir puede ser verde, que comprar un objeto que tal vez viajó miles de kilómetros para llegar a nuestro mercado es verde. Comprar no puede ser verde, el consumo abusivo de una parte de los seres humanos lleva a los desastres ambientales que vemos en la actualidad. ¿Por qué decir que comprar no puede ser verde? Porque cada nuevo producto fue producido con agua, energía, mano de obra, diseñado, fabricado, embalado, transportado, exhibido en una tienda y luego, después de su uso, fue desechado o reciclado. Todo este proceso gasta energía: la energía gris, que básicamente representa toda la energía gastada durante este proceso.

La energía gris revoluciona la concepción de lo verde. Es el mismo principio que sirvió para calcular que para producir un  kilo de res se gastan 15 000 litros de agua, entre el agua necesaria para la comida de la vaca, el agua que bebe, el agua para limpiar su lugar, para el transporte, etc…

Hay ejemplos claros que nos ayudan a entender el proceso. Si tomamos toda la energía gastada por una computadora por ejemplo, entre su fabricación, su uso y su reciclaje, se ve que por una computadora que se utiliza como tres o cuatro años, hay 83% de la energía total que fue gastada en su proceso de fabricación y solo 17% en su propio uso (consumo de electricidad).

Los paneles solares son  otro ejemplo, el propósito es de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y consumir menos energías fosiles produciendo energía limpia. El problema es que para producir un panel solar, se necesitan muchos recursos que no se encuentran en todos lados como el cuarzo para hacer el silicón, el metal y todo el proceso para ensamblarlo consume energía fósil (petróleo). A pesar de que la energía solar es todavía una mejor alternativa que las energías fósiles, es necesario pensarlo bien antes de comprar para asegurarse que podemos obtener el mejor provecho.

Lo peor son  los productos desechables que gastan un montón de energía para producirse y se usan menos de 10 minutos. La lata es un ejemplo, la energía gris de una lata es de 10,000 watts, lo que representa el consumo diario de una familia de dos personas en una casa en europa. ¡Una sola lata!

En conclusión, comprar no es verde, y es mejor utilizar las cosas al máximo antes de comprar algo nuevo y producir más basura y con el pequeño ahorro que hacemos no alcanzar el gasto inicial para crear el nuevo producto. ¿Qué se puede hacer entonces? No hay soluciones perfectas, pero algo sencillo que todos podemos hacer es aplicar las famosas “4 R”: Rechazar, Reducir, Reutilizar y Reciclar, siempre en ese orden. Mejor Rechazar el consumo de cosas que gastan mucha energía para producirse y que vienen de lejos, si no se puede, Reducir este consumo y Reutilizar  hasta el último segundo de su vida. Es importante entender que la “lucha verde” de hoy no es tanto  hacer que toda nuestra energía sea renovable y nuestros equipos gasten lo menos posible, la verdadera lucha se ubica en la reducción de consumo y la elección de productos y actividades estrictamente necesarias.

FOTO Gisela Arroyo

Ben Lesage

Francés de nacimiento, emprendió un viaje sin dinero desde Holanda para llegar hasta Mexico en 2010, todo en ride (aventón) y barco ride, buscando la manera de vivir más en armonía con la naturaleza. Desde entonces, se dedica a cambiar su vida y a inspirar a los demás a buscar su propia armonía. Esta es la página de su proyecto www.forwardtherevolution.net

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