EUA minimizó efectos los efectos de la Deepwater Horizon

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La organización Greenpeace obtuvo documentos que muestran que autoridades controlaron información sobre la vida silvestre afectada por el desastre.

Las imágenes del verano de 2010 fueron aterradoras: el esqueleto de una ballena cachalote juvenil, parcialmente comida por tiburones, fue visto en el mar al sur de la plataforma petrolera Deepwater Horizon.

Fue el primer avistamiento confirmado de una ballena muerta desde el derrame de BP en el Golfo de México en abril de ese año. Un momento de gran interés público por el destino de ballenas, delfines, tortugas y otros animales amenazados. Mientras que las autoridades estadounidenses suprimían los primeros reportes sobre el descubrimiento y bloquearon todas las imágenes hasta ahora.

Las fotografías, junto con emails ocultados, fueron obtenidos por Greenpeace bajo las leyes de libertad de la información y transparencia y entregados al periódico británico The Guardian. Estas ofrecen un vistazo poco común a cuántas ballenas estuvieron en contacto directo con el derrame petrolero de BP.

También muestran a autoridades federales controlando intensamente la información sobre ballenas y otra vida silvestre que fue atrapada en el desastre.

La situación crítica de la vida silvestre alcanzada por el derrame, en particular especies amenazadas como tortugas marinas y ballenas cachalote, tiene enormes implicaciones financieras para BP.

La compañía petrolera solicitó esta semana a un juez de Nueva Orleans que acepte su acuerdo por casi 8 mil millones de dólares (100 mil millones de pesos) por daños económicos derivados del derrame. Pero BP aún enfrenta quejas del gobierno federal por daños ambientales y su responsabilidad por la fauna silvestre que murió como consecuencia directa del petróleo.

De acuerdo a Kert Davies, director de investigación de Greenpeace, “en el acuerdo con BP, una especie amenazada o cualquier animal muerto por el derrame cuenta”.

El inminente problema legal ya estaba aparentemente en las mentes de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés) cuando la tripulación a bordo del barco Pisces observó una ballena cachalote muerta la mañana del 15 de junio de 2010.

Haz click aquí para seguir leyendo la historia original (en inglés) de The Guardian.

FOTO NOAA, EUA

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