El niño adicto

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En las negociaciones sobre el clima en Bonn, los países ricos se han concentrado en destruir el protocolo de Kioto y aprovecharse de los escombros.

Alguna vez se le escuchó decir a Gandhi que “…un trato sin fecha no es un trato”, y vaya que se puede aplicar esto con el monstruo que EUA y sus secuaces han construido por medio del Acuerdo de Copenhague (AC). Rumbo a la COP16, el impulso continuo del AC por parte de EUA dentro de las negociaciones sobre el clima es una burla.

“…un trato sin fecha no es un trato” M. Gandhi

Esto se logró ver durante la trigésima segunda sesión de las negociaciones climáticas intersectoriales, llevadas a cabo en Bonn del 31 de mayo al 11 de junio, donde se ve claramente que el régimen climático global sigue en peligro. Esto debido a la falta de visión por parte de los países desarrollados y sus ambiciones de corto plazo. Estos países se han dado a la tarea de disminuir sus metas de emisiones rechazando las recomendaciones de los científicos, evitando comprometerse con números concretos en la disminución de emisiones y fechas base. Todo esto sin contar las obligaciones con respecto a la deuda histórica que tienen con los países no considerados desarrollados. Al mismo tiempo, se han aprovechado de las lagunas dentro del régimen climático global para evitar mayores compromisos, llevándose al mismo tiempo creativas ganancias en los mercados de carbono.

¿Cómo han logrado esto?

Las lagunas dentro de las negociaciones de la Convención sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC) y la obsesión estadounidense por el Acuerdo de Copenhague (AC) son ahora las principales armas que los países desarrollados han tomado para evitar compromisos para combatir el cambio climático.

Por parte de EUA, el impulso del AC, sin explicar cómo lograría no pasar de los 2 grados centígrados, parece ser parte de una estrategia para no solo impulsar la política estadounidense a nivel internacional, sino además desmoronar los avances que se han logrado durante años dentro de las negociaciones.  Cabe recordar que durante estos años EUA rechazó, bloqueó o forzó la entrada de conceptos dentro de discusiones que al final ni siquiera ratificaba.

Por lo menos Bush ignoraba el Protocolo de Kioto, pero todo indica que la administración de Obama quiere la muerte del Protocolo, evitando la continuación del segundo periodo de obligaciones. La interferencia por parte de EUA está logrando que varias organizaciones de la sociedad civil y delegaciones de diferentes países comiencen a pensar que sería mejor tener a EUA fuera de la jugada y mantener una política de “ley del hielo” dentro de las negociaciones.

En un artículo reciente de la revista Nature, se presenta un estudio donde se estima que si el mundo adoptara el Acuerdo de Copenhague, existiría un 50% de posibilidad de que el planeta alcance un aumento de 3 grados. Aún así, EUA, como todo niño adicto, no deja el dulce de petróleo, y decide formular toda una serie de excusas y cuentos fantásticos, llenas de falsas promesas y mentiras para no dejar su adicción y continuar engordando a pesar de las consecuencias.

Pero por otro lado, tenemos a países como Rusia, Australia y Nueva Zelandia, que ahora se aprovechan de varias lagunas dentro del régimen climático global.

En un artículo de The Guardian se menciona que dentro del proceso de Uso de Suelo, Cambio de Uso de Suelo y Foresterías (LULUCF por sus siglas en inglés), Rusia y Australia se están aprovechando no solo de las lagunas sino también de los conceptos de Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDLs), un sistema dentro del Protocolo de Kioto (PK). Aparentemente esperan recibir fondos por medio de estos MDL pretendiendo evitar la deforestación de sus propios bosques. Su lógica se basa en que no es necesario financiar a los países en desarrollo, cuando los países ricos tienen todavía suficientes bosques (y florecientes industrias forestales), dispuestas a recibir millones de dólares en fondos climáticos. Si esto se logra, es posible que estos países exageren la reducción de emisiones que puedan lograr por medio de éstos mecanismos. Esto, en otras palabras, es hacer trampa dentro de un sistema de por sí tramposo.

Adicionalmente, el desmoronamiento del PK es claro cuando han comenzado a llevarse a cabo negociaciones separadas y fuera del marco de la ONU. Un ejemplo es el proceso París– Oslo sobre REDD.

Lo que viene en Cancún

Pero además de todo esto, la participación de la sociedad civil dentro de las negociaciones está en peligro durante la COP16. El gobierno Mexicano ya ha declarado que el área donde podrán participar las organizaciones de la sociedad civil estará a 7 kilómetros de donde se llevarán las negociaciones. Esto, por supuesto, es un obstáculo a la transparencia dentro de las negociaciones, y simplemente, evita el paso a los que han sido puente de información y análisis de lo que sucede dentro de las negociaciones; será un fuerte golpe a la democracia climática. El mundo entero tiene el derecho de tener la posibilidad de saber lo que algunos cuantos deciden o no hacer con nuestro planeta.

El entusiasmo no ha muerto

Muchos pensarán, que después de la COP15 en Copenhague, la mayoría de la gente está cansada, harta o hasta ya no cree en el fenómeno mismo, pero la realidad es otra. En un artículo del NY Times se hace mención de un estudio que se llevó a cabo en Estados Unidos, donde se demuestra que la gente no solamente continúa creyendo en el cambio climático, pero además se encuentra altamente informada y tiene opiniones sólidas sobre el tema. Esto, debería ser un indicador para que el gobierno de EUA actúe, pero todo parece indicar que la ceguera y la sordera del gobierno estadounidense hacia su sociedad civil es profunda, pero claro, no hacia sus corporaciones.

En otras palabras, EUA ha decidido ignorar la ciencia y dejar el clima en las manos del mercado, es decir, en manos de la ganancia, y esto no puede ser más que perverso. Dejar la solución en las manos de las corporaciones, además de mantener un esquema oculto debajo del sistema actual, es un golpe contra la posibilidad de encontrar soluciones locales.

¿A qué me refiero? La inspiración que conlleva a iniciativas locales para combatir el cambio climático, generalmente no proviene de la necesidad de la ganancia y los caprichos del mercado, sino del ingenio de la gente. No hay que olvidar que la energía eólica proviene precisamente de iniciativas de la sociedad civil durante los años 70 debido a la crisis energética global. Hoy, debido al monopolio de las corporaciones sobre la innovación para crear soluciones contra el cambio climático, será más difícil lograr dinámicas como las logradas durante esos años.

En el tema de la disminución de emisiones, la Unión Europea solo se ha propuesto metas del 20% cuando debería de ser entre un 40 y 50%. Además, la UE cada vez encuentra más formas para evitar tomar decisiones que realmente resuelvan el problema de raíz, en vez de soluciones mediocres.

Dan pero no dan

Y para cerrar con broche de oro, también en Bonn la semana pasada, el tema del financiamiento para la adaptación (o en otras palabras quién manejaría los fondos globales para resolver el problema) también continúa en problemas. EUA sigue impulsando al Banco Mundial (BM) como su organismo preferido para el manejo de fondos. Pero lo que algunas organizaciones argumentan es que el BM continuamente invierte millones de dólares en plantas de energía de carbón, lo que significa que el BM es un promotor del origen del problema, convirtiéndolo en un pésimo candidato para manejar fondos para combatir el cambio climático. La lógica es sencilla, EUA quiere que el financiamiento con respecto a la adaptación al cambio climático se encuentre bajo su control, es por eso que apoya fuertemente que los fondos se encuentren bajo la tutela del Banco Mundial.

Finalmente, después de que el presidente Obama se había promovido como “el cambio” que EUA y el mundo necesitaban, ahora más que nunca extraño a Bush, por lo menos con él sabías que esperar. Lo más sarcástico de todo es que el gobierno de Obama se ha dado a la tarea de impulsar todas estas iniciativas en Bonn con miras al COP16 en Cancún, siendo que EUA se encuentra en estos momentos sufriendo uno de los peores (si no es que el peor) desastres ambientales de la historia, donde British Petroleum (BP) ha hecho un excelente trabajo en acabar con los ecosistemas marinos del Golfo de México y más allá.

En un artículo del LA Times después del desastre de BP en el Golfo de México, Bill McKibben de la organización 350.org (una iniciativa apoyada por millones de personas en el mundo), hace mención de la importancia de que Estados Unidos deje a un lado su adicción por el petróleo (haciéndose también un poco de publicidad para su nuevo libro). Pero nada parece que hará que EUA deje a un lado su amorío con sus corporaciones y sus ridículas soluciones sacadas de la manga para resolver el cambio climático.

Por ahora, las bases para un tratado justo, basado en la ciencia junto con compromisos en los números y las fechas parecen estar cada vez más lejos. Aún así EUA y los países ricos nos quieren hacer creer que sí hay trato.

Autor: Carlos García-Robles

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Carlos García-Robles

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM y Maestro en Planeación Ambiental por la Universidad de Roskilde en Dinamarca. Fue coordinador nacional de GYAN México, es actualmente coordinador de diversos proyectos en Amigos de la Tierra Dinamarca e imparte clases sobre energías renovables y sustentabilidad en Dinamarca. Además es guitarrista en varias bandas de heavy metal. Carlos escribe principalmente en la columna Desde el Frente de Reconecta.

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