De caminar por ahí y disfrutar cosas

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Caminar. Comencemos por mencionar que esta actividad tan natural y sencilla de nuestra vida diaria requiere en general muy poco esfuerzo. Además (y por fortuna) no requiere prescripción médica, el riesgo que tiene de presentar efectos secundarios es muy bajo pero, principalmente, caminar puede generar una diferencia real en términos de bienestar individual.

Por ejemplo, en lo que respecta a los beneficios que el cuerpo puede obtener, estos son numerosos. Por citar solo algunos, es bien sabido que caminar ayuda a mantener el control del peso por sí solo (no digamos cuando se combina con una alimentación saludable). También, la actividad física derivada de caminar, fortalece al corazón, de forma tal que se hace necesaria menos presión para bombear la sangre al cuerpo, y por lo tanto a la larga disminuye la presión arterial, con todos los beneficios cardiovasculares conocidos. Pero hay más, pues caminar también ayuda a disminuir los dolores de los huesos, fortalece las articulaciones y los músculos, y mejora la digestión y la calidad del sueño.

Particularmente en el caso de los adultos mayores, caminar regularmente ayuda a mantenerse flexible y mejorar la coordinación de los movimientos, lo que reduce el riesgo de sufrir accidentes y caídas. Así también, caminar abre la posibilidad de mantener a las personas independientes por mas años, cosa esencial para la calidad de vida durante ésta etapa.

Pero no olvidemos que probablemente muchos de los numerosos efectos positivos sobre el cuerpo, derivados de caminar, sean también resultado de que al mismo tiempo que se hace ejercicio, disminuyen los niveles de estrés. Al respecto, algo que fácilmente podría pasar desapercibido, es que durante las caminatas, mucha gente de forma espontánea genera algún tipo de introspección o reflexión, y al hacer esto, muchas veces toma decisiones importantes sobre algún asunto o resuelve algún problema. Y es que al caminar tranquilamente, estando lejos de las actividades cotidianas, se pueden ver las cosas de forma muy distinta. No dudo que sea posible que muchas de las grandes ideas del hombre hayan surgido al realizar una apacible caminata.

“Muchas de las grandes ideas han surgido al caminar”

Otros efectos positivos que podemos mencionar de caminar en lo que se refiere a la salud mental son que ayuda a prevenir la depresión, mejora el estado de ánimo y puede generar un sentimiento de bienestar.

Claro está que las razones por las que la gente camina son muy diversas. Pero dejando de lado el tema en torno a las necesidades de desplazamiento que cada quien pueda tener, caminar es tan esencial que hay quienes, a veces sin notarlo, han hecho de esta actividad parte de su vida social, cultural, y de esparcimiento.

Por ejemplo caminar alrededor o al interior de algún parque puede resultar, además de relajante, un medio excelente para conversar, y fomentar la convivencia entre la gente. Por otra parte, caminar por las atractivas calles del centro de una ciudad puede en ocasiones hacer que nos topemos con algún sitio de interés cultural, como un museo, un sitio histórico, una librería, hasta sitios tan gustosos como un cine, un café y, por que no, ¡hasta una buena fonda! A quien no le ha pasado alguna vez ir caminando y repentinamente perderse por las calles de la ciudad, o en un parque y encontrarse inesperadamente con un bello y tranquilo momento como fruto de ese extraño.

En fin, el andar por ahí caminando puede incrementar la capacidad de goce y disfrute en las personas y como consecuencia mejorar la calidad de vida.

Este artículo fue publicado originalmente en Reconecta 01 (invierno 09).

Luis Felipe Espinosa

Médico por la UNAM, aficionado a la psicología. Le gusta escuchar a la gente (aunque no la conozca) y sorprenderse de las similitudes. Comparte el gusto por la sustentabilidad, la cultura y las ciencias de la vida.

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