COP16, ¿promesas o compromisos?

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La Conferencia de Cancún sobre cambio climático concluyó con algunos acuerdos pero, según especialistas, los resultados fueron más positivos para la propia ONU que para evitar el cambio climático. Después del fracaso que representó Copenhague, lograr que 193 países de 194 acordaran algo en común permitió recuperar la confianza de que el diálogo sobre el cambio climático está de nuevo en curso.

Los Acuerdos de Cancún

Los acuerdos en Cancún se lograron en buena parte debido a que las partes acordaron hacer a un lado las decisiones más difíciles por un momento, como metas específicas de reducción de emisiones y las responsabilidades comunes pero diferenciadas de países desarrollados y en desarrollo.

Los acuerdos no contienen ningún nuevo límite vinculante (obligatorio) de emisiones de carbono y no se decidió nada sobre extender el Protocolo de Kioto cuyo primer período de compromiso concluye en 2012. Por lo que a la fecha no existe un instrumento legal que regule las emisiones de gases de efecto invernadero después de ese año.

En términos de mitigación de los impactos del cambio climático los países ricos se comprometieron a formar un Fondo por 100 mil millones de dólares

Además, se aprobó el controversial mecanismo denominado REDD+. Según varios especialistas, este puede representar la comercialización de los bosques para generar dinero por supuestamente atacar la deforestación mediante mecanismos similares a los bonos de carbono.

Futuro del Protocolo de Kioto

Las naciones desarrolladas que forman parte del Protocolo adoptaron una intención colectiva de reducir 25-40% sus emisiones de acuerdo a niveles de 1990 para el año 2020 pero no se firmó ningún documento vinculante. Japón y Rusia dijeron que no firmarían ningún acuerdo post-2012 sin que EUA y otras economías emergentes también lo hicieran.

En lugar de seguir forzando el tema, las partes acordaron que las discusiones continúen durante el próximo año rumbo a la COP17 en Sudáfrica con la intención de evitar un vacío al término del primer periodo del Protocolo de Kioto.

Al final de la COP todos coincidieron en que lo más exitoso fue recuperar el diálogo entre las naciones y con ello se facilita el camino a la 17ª reunión a fines del 2011 en Durban, Sudáfrica.

En la opinión de Gordon Shepard, Iniciativa global del clima del WWF

Los negociadores establecieron un comité de adaptación y sus funciones, pero la definición sobre el concepto de vulnerabilidad y de un mecanismo internacional sobre Pérdida y Daños (loss and damage) siguen sin resolverse.

La decisión sobre la reducción de emisiones por deforestación y degradación de los suelos, también conocida como REDD+, no incluyó todo lo que esperábamos, pero otorga una base sólida para adelantar en un proceso creíble de REDD+ y una agenda para el trabajo futuro.

En el futuro cercano, necesitamos ver más liderazgo por parte de la Unión Europea (UE) y otros países como India y China en la estructura legal de un acuerdo. La UE así como otros países, necesita también incrementar sus compromisos de mitigación a fin de cerrar la brecha entre las promesas de reducción de emisiones actuales y lo que se requiere para lograr el objetivo común de limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C.

Los Estados Unidos salieron relativamente ilesos del proceso de esta COP16 siendo que fracasaron en acordar un sistema robusto de reporte y revisión para sus propias acciones. Para crear confianza en el próximo año, los Estados Unidos deben iniciar un proceso claro que impulse sus esfuerzos nacionales para reducir emisiones con transparencia. Ello conllevaría a encaminar una economía de energía limpia. Los Estados Unidos deben llegar a Durban listos para unirse al mundo en apoyo a un acuerdo global legalmente vinculante.

En la opinión de Greenpeace Internacional

Puede que la COP16 haya salvado el proceso multilateral después de la terrible falla que significó Copenhague pero aún así no hemos salvado el clima. Los gobiernos demostraron que se pueden comprometer y cooperar, ingredientes clave para encaminarse a un pacto global.

Se pudo haber hecho más en Cancún si no fuera por la influencia negativa de EUA, Rusia y Japón. EUA llegó a México con compromisos precarios para reducir sus emisiones lo que diluyó varios áreas importantes de acuerdos. Rusia y Japón llegaron con una actitud en contra de la continuación del Protocolo de Kioto.

Algunos de los puntos sobre los que se tiene que trabajar para hacer que este acuerdo sea real y bueno son:

-En financiamiento climático, los gobiernos establecieron un fondo de millones de dólares que se necesitan para que los países en desarrollo enfrenten el cambio climático y detengan la deforestación. Pero no establecieron la forma para proveer ese dinero.

-Otra decisión importante fue la de un mecanismo que protegerá los bosques al mismo tiempo que cuidará los derechos de los puebles indígenas y la biodiversidad. El REED+ esquiva algunas partes críticas que deben definirse y fortalecerse en los próximos meses.

-Los gobiernos no solo reconocieron la brecha que hay entre sus débiles promesas actuales de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y hacia dónde deben ir, sino que también declararon que las reducciones necesitan estar alineadas con la ciencia (25-40% para el 2020) y que necesitan mantener el aumento de la temperatura global debajo de 2º Celsius.

En la opinión del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA)

Los logros alcanzados en Cancún arrojan mayor certidumbre en un tema fundamental para combatir el cambio climático como es el financiamiento, al comprometer a los países desarrollados a movilizar 100 mil millones de dólares al año en 2020 y al incluir lineamientos que generen confianza en términos de la transparencia en el uso de dichos fondos por parte de los países en vías de desarrollo.

Resulta también muy relevante que se hayan concretado una serie de decisiones para reducir la deforestación y que se hayan incluido en el texto compromisos para evitar el aumento de la temperatura en mas de dos grados, así como elementos para reducir la vulnerabilidad y el apoyo para la transferencia de tecnología.

Cancún ha sentado un buen precedente y renueva la esperanza de que será posible concretar un acuerdo jurídicamente vinculante el próximo ano.

En la opinión de Friends of the Earth International (FoE)

El acuerdo adoptado en Cancún no ha logrado avanzar en la parte más esencial: una drástica y vinculante reducción de las emisiones para los países desarrollados. FoE advierte que este acuerdo proporciona una plataforma para abandonar el Protocolo de Kyoto, reemplazándolo con un compromiso débil como un legado del Acuerdo de Copenhague, que daría lugar a un calentamiento devastador de cinco grados centígrados.

Nnnimmo Bassey, presidente de FoE, dijo: “El acuerdo alcanzado aquí es totalmente inadecuado y podría conducir a un cambio climático catastrófico. Los países ricos (liderados por EUA, Rusia y Japón), quienes son los principales responsables del cambio climático, son los culpables de la falta de ambición que se necesitaba desesperadamente. Esto es una bofetada en la cara para aquellos que ya sufren por el cambio climático. Pero al final, todos se verán afectados por la falta de ambición y de voluntad política de un pequeño grupo de países”.

Para evitar el cambio climático catastrófico, se necesita un acuerdo que incluya una base científica para las metas colectivas de los países desarrollados en el marco del Protocolo de Kioto, mediante el cual los países ricos reduzcan las emisiones al menos un 40% sin permitir que existan mercados de carbono ni las compensaciones. Los mercados de carbono no son la solución para el cambio climático, sino sólo un medio para que los países ricos continúen como hasta ahora.

A pesar de la falta de avance en temas clave, se progresó en otras áreas. El establecimiento de un fondo mundial del clima es un paso adelante. Los países ricos deben cumplir sus obligaciones de proporcionar suficientes fondos públicos para que los países en desarrollo puedan crecer de manera limpia. También se ha logrado avanzar en la adaptación para ayudar a los países pobres a enfrentar los impactos del cambio climático. No es aceptable que el Banco Mundial tenga un papel en el financiamiento para el clima.

FOTOS Javier Ortiz

Mauricio Bonilla

Co-fundador de Reconecta. Labora actualmente en una empresa internacional de origen mexicano como especialista en sustentabilidad estratégica. Antes fue asesor independiente en estos temas y también ha sido profesor universitario por más de seis años en sustentabilidad corporativa. Maestro en Ciencias en Negocios y Ambiente por el Imperial College London y egresado de licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México. @maubon

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