Casco, ¿Sí o no ?

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¿Debo usar casco mientras ando en bicicleta? La respuesta podría parecer obvia, sin embargo, existen posiciones totalmente opuestas y justificaciones que las acompañan.

En México, no existe legislación federal que obligue a los ciclistas a usar casco y son las leyes locales las que regulan en esta materia. En la zona metropolitana de la Ciudad de México, el reglamento de tránsito establece como obligatorio el uso del casco pero su incumplimiento tiene como única sanción una amonestación verbal.

En Australia es obligatorio el uso de casco para personas de cualquier edad, mientras que en la mayor parte de Estados Unidos solo es requerido por ley para menores de 18 años y en la mayoría de los países de la Unión Europea no es obligatorio su uso.

Muchos de los ciclistas deciden no usar un casco porque además de ser caro (si se compra uno de buena calidad) no consideran que verdaderamente los proteja de posibles heridas. Otra razón es que algunos ciclistas consideran que se trata de un objeto feo que podría hacer verlos de forma ridícula o “chistosa”. Este factor es tan importante que incluso expertos en prevención de accidentes alrededor del mundo están urgiendo a los fabricantes de cascos a que tengan diseños divertidos y atractivos para que se vuelvan accesorios que todo ciclista quiera usar. De igual modo instan a que se proporcione información clara sobre el uso correcto del casco, que básicamente consta de comprar la talla adecuada y posicionarlo bien en la cabeza.

“Me veo ridícula con casco, siento que tengo una cabezota.”

De acuerdo a un estudio del Instituto Sueco de Investigación sobre Transporte del 2003, se puede incrementar considerablemente el uso del casco a través de medidas no-obligatorias. Sin embargo, la legislación combinada con educación puede alcanzar niveles significativamente más altos (80-90% de uso). La investigación también sacó a relucir que muchos jóvenes desisten de andar en bicicleta si se les obliga a usar casco, mientras que los adultos no se ven tan influenciados.

Algunos opinan que obligar a usar casco puede desincentivar el uso de la bici no solo porque la gente no se sienta cómoda sino también porque en muchas ocasiones es difícil tener un casco a la mano justo cuando decidimos salir a dar la vuelta. Por ejemplo, los usuarios de los sistemas de préstamo de bicicletas podrían disminuir drásticamente ya que no todos tienen la posibilidad de comprar un casco o traerlo consigo en caso de llegar a usar la bicicleta y si el sistema proveyera de uno, es muy probable que no cuenten con la talla adecuada para cada usuario.

El Laboratorio de Investigación sobre Transporte del Reino Unido realizó un estudio en el 2009 que se enfocó en determinar si los cascos para bicicleta reducen la frecuencia y la severidad de las heridas en caso de una colisión. El estudio concluyó que los cascos para bicicleta pueden ser efectivos en diferentes condiciones, particularmente en los accidentes que no involucran una colisión directa con otro vehículo sino que consisten más bien de caídas del ciclista y en los que se golpea la cabeza con el suelo.

“Un casco no evita que un ciclista sea golpeado por un coche. La verdadera seguridad al andar en bicicleta está en aprender a andar adecuadamente.”

Si bien los estudios científicos demuestran la efectividad de un casco, siempre que se use correctamente, muchos de los escépticos basan sus críticas en que el usar casco influencia la probabilidad de un accidente debido a cambios de comportamiento del ciclista o de otros usuarios de la calle. Es decir, los ciclistas con casco pueden sentirse más seguros y por lo tanto conducir menos precavidamente. Del mismo modo, los automovilistas son menos cuidadosos alrededor de ciclistas que usan casco.

Todo indica que la mejor opción es que la ley establezca como voluntario el uso de un casco a la vez que informe y eduque al público sobre su uso y sobre la forma segura de andar en bici.

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