Arca de Noé Moderna

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Bóveda Global de Semillas de Svalbard

Uno de los más grandes retos que enfrenta el ambiente y el desarrollo sustentable es la pérdida de diversidad biológica. La diversidad de los cultivos de alimentos está bajo una presión constante y asegurar que la variedad de genes del alimento del mundo sea preservada para futuras generaciones es una importante contribución hacia la reducción del hambre y la pobreza en los países en desarrollo. Actualmente, es urgente el desarrollo de la agricultura y la seguridad alimentaria.

Un Arca de Noé moderna es una posible respuesta a este problema. Diseñada y construida para soportar guerras, ataques con misiles, calentamiento global y desastres naturales, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, apodada como Arca Ártica o Bóveda del Día del Juicio Final, se ubica en la isla Spitsbergen en el archipiélago de Svalbard (Noruega) a unos 1,000 kilómetros del Polo Norte. Su misión es proteger la fuente de alimentos de la Tierra incluso si ocurre un desastre global. Por éste motivo, la bóveda está enterrada en lo más profundo de una montaña congelada a 130 metros sobre el nivel del mar y 120 metros dentro del permafrost (hielo permanente). Está diseñada para tener un tiempo de vida útil “ilimitado” considerando todos los escenarios conocidos de elevación del nivel de mar y posibles cambios de clima de la isla y el mundo.

Ya existen aproximadamente 1,400 bancos de semillas alrededor del mundo, la mayoría son operados por los países para sus propias semillas, pero estas instalaciones pueden verse afectadas por problemas económicos, guerras, disturbios políticos o desastres naturales. La bóveda guarda duplicados de muestras de semillas que poseen los bancos genéticos mundiales con el objetivo de proveer seguridad contra la pérdida de semillas en los bancos de origen y servir de refugio en caso de crisis globales o locales a gran escala.

La instalación consiste en tres cámaras subterráneas separadas, cada una de 1,200 metros cúbicos (20 metros de profundidad, 10 metros de ancho y 6 metros de alto) y capacidad para almacenar 1.5 millones de muestras de diferentes semillas. El acceso a las cámaras de almacenamiento es a través de un túnel de 100 metros de largo. La entrada es la única parte visible del arca.

Longyearbyen, el centro administrativo de Svalbard, es la población más septentrional del mundo y tiene poco más de 1,000 habitantes.

Las semillas son guardadas en paquetes sellados y colocadas en anaqueles a -18° Celsius. La temperatura fría y el acceso limitado a oxígeno garantizan una actividad metabólica baja y un retraso en el envejecimiento de las semillas. De esta forma, las semillas pueden durar hasta miles de años. La temperatura es mantenida por unidades de refrigeración que dependen de carbón local. Sin embargo, el hecho de estar a 120 metros dentro del permafrost asegura que incluso si el equipo falla, deberán pasar varias semanas antes de que la temperatura alcance los -3°C a los que se encuentran los alrededores de la base de la montaña.

La bóveda abrió sus puertas oficialmente el 26 de febrero del 2008. Su construcción costó aproximadamente 90 millones de pesos que fueron financiados por el gobierno de Noruega. La operación y administración de Svalbard se rige por un acuerdo entre el gobierno noruego, el Fideicomiso Global para la Diversidad de Cultivos (GCDT por sus siglas en inglés) y el Centro Nórdico de Recursos Genéticos.

El almacenamiento de semillas es gratis y los costos operativos son pagados por Noruega y el GCDT. La bóveda funciona como una caja de seguridad de un banco; todas las semillas guardadas siguen siendo propiedad del país o institución que las envía. No hay cambio de propiedad y nadie tiene derecho a abrir los paquetes. Las semillas están disponibles solamente a los depositantes para que repongan alguna muestra que puedan haber perdido. Hasta el momento, se han depositado más de 320,000 muestras de semillas provenientes de 220 países.

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), con sede en México, ha enviado 10,000 colecciones de semillas de maíz y 47,000 de trigo. El banco de germoplasma del CIMMYT conserva más de 140,000 colecciones de trigo de 100 países, lo cual representa la colección unificada más grande del mundo para un solo cultivo. El centro conserva también más de 25,000 colecciones únicas de maíz que representan casi el 90% de la diversidad del maíz del continente americano de donde es originario. En febrero de este año se realizó un segundo envío a Svalbard con 22,000 muestras de trigo y 2,000 de maíz.

Siendo un proyecto tan grande e importante, la bóveda ha enfrentado muchas críticas. ¿Es éste un ejemplo de como la tecnología y la ciencia pueden usarse para tratar de prevenir la extinción de cultivos en el futuro o solo es un proyecto más que protege algunos intereses específicos? Si se considera que todas las semillas del mundo están almacenadas en un banco de genes aislado y seguro, Svalbard, el peligro de un abuso de estos recursos no es insignificante. Las semillas podrían ser usadas por grandes compañías agroindustriales para la proliferación de organismos genéticamente modificados (transgénicos) en los alimentos o el acceso a las semillas puede ser condicionado si no se apoyan ciertas políticas. Debemos tener en la mente que controlar el abasto de alimentos provee el poder de controlar a la población mundial. La legislación internacional y los contratos firmados por las instituciones depositantes proveen seguridad para que estos peligros no ocurran. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard parece ser una solución valiosa para mantener la diversidad biológica y asegurar el abasto de alimento; no obstante, sus valores supremos serán demostrados por la historia.

FOTO e ILUSTRACIÓN Mari Tefre / Global Crop Diversity Trust

Este artículo fue publicado originalmente en Reconecta 02 (primavera 09).

Chrysa Oikonomidou

Ingeniera Química de profesión y griega de origen, trabajando actualmente en reducir la emisión de partículas de los motores de coche en Thesaloniki, Grecia. Ama viajar y los deportes al aire libre como escalar, esquiar y buceo.

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