16 de septiembre ¿Algo qué celebrar?

charreria

Seguramente esta pregunta ya está muy trillada , pero es inevitable formularla. Se nos dice que debemos estar orgullosos de ser mexicanos, que llevamos 200 años siéndolo, que creamos en México, que vamos hacia adelante, pero basta ver un diario o un noticiero para perder ese orgullo falazmente inculcado. Estamos en primer lugar en índices de secuestros e inseguridad, en obesidad, en consumo de refrescos de cola, en fraudes empresariales, etc. Sin embargo, las estadísticas más escandalosas no se divulgan tan fácilmente. No vaya a ser que se tache a los medios de “amarillistas”.

De la lista de males que nos aquejan, una gran cantidad se concentran en el área ambiental, sin que esto parezca importar ni a gobiernos ni a la sociedad en general. Tenemos unas campañas simbólicas de concientización de uso del agua, invitaciones al uso de la bicicleta en las zonas más in de la ciudad, moralejas sobre la separación de residuos sólidos, pero nada, absolutamente nada respecto a la protección de los animales. El gobierno, por el contrario, promueve y apoya económicamente corridas de toros en prácticamente todos los municipios y ciudades del país.

Yo no me siento orgullosa de ser mexicana cuando pretenden que me identifique con las charreadas o los jaripeos donde se derriban reses, se les jala la cola, se espuelea a caballos hasta hacerlos sangrar,  ni cuando veo las redadas que organizan los delegados o el sector salud para controlar a la población canina o felina con la consecuente muerte por electrocución, ni se me infla el pecho al ver a los vendedores de animales silvestres en las carreteras conversando con los policías federales de caminos. Tampoco me dan ganas de enarbolar la bandera cuando voy al Ministerio Público a denunciar un caso de maltrato animal y el funcionario en turno se me queda viendo con cara de “¿de qué me está usted hablando?”.

Y más vegüenza que orgullo siento cuando oigo a políticos como Genaro Borrego decir que “prohibir la fiesta brava es un atentado a la ecología“.

Ignorancia, desinformación, corrupción, violencia, explotación, insensibilidad, ambición, mediocridad e ineptitud. Esto y más está detrás de los grandes problemas que aquejan al país, y el tema de los animales padece de lo mismo, por más que quieran relegarlo y hacerlo parecer menor.

¿Cómo puede alguien sentirse orgulloso de ser mexicano cuando se sigue avalando la tortura de seres sintientes en nombre del arte y la cultura?

El único orgullo que tengo de ser mexicana es conocer a individuos comprometidos con la defensa del ambiente y de los animales no humanos, quienes a pesar de las adversidades burocráticas que presenta este país, intentan realizar su labor educativa con los recursos disponibles.

Si saliera a dar “el grito” este 15 de septiembre, no sería por sentirme orgullosa de ser mexicana, sino para clamar justicia y libertad para todos aquellos quienes mereciéndola, aún no la tienen.

FOTO Ernesto Escamilla

Leonora Esquivel Frías

Presidente de AnimaNaturalis Internacional, organización hispanoamericana de Derechos para los Animales. Doctora en Ética Ambiental. Vegana: No come nada que haya tenido madre. Ganadora del Premio a la Sustentabilidad 2011 en la categoría Activista. www.AnimaNaturalis.org www.facebook.com/LeonoraEsquivel Twitter @leonoraesquivel

Top