¿Por qué decir SÍ al de Oliva?

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Sencillamente porque el aceite de oliva es extraído de la aceituna, un fruto rico en propiedades biológicas, con muchas vitaminas y antioxidantes, y además con un aroma y sabor encantador. Adicionalmente, muchos estudios siguen demostrando que es rico en ácidos grasos monoinsaturados y vitamina E.

Olea europea es el nombre científico del olivo, un árbol de numerosos años de vida y reconocido por tener un tronco grueso y una copa redonda. El proceso mecánico para la producción del aceite de oliva consta del lavado, decantación, centrifugación, y filtración. Al prensar en frío las aceitunas, obtenemos un aceite denso de aroma puro y color dorado verdoso.

Si vamos miles de años atrás, llegamos a sus primeros restos arqueológicos en el Mediterráneo, hoy todavía la región donde se encuentra la mayor producción oleícola del mundo.

Como el vino, el aceite de oliva juega un papel estelar en la dieta y cultura y presenta diferentes características organolépticas (color, aroma, sabor y textura) dependiendo del terreno o propiedades micro-climáticas de su variedad y región de origen. Existen diferentes clasificaciones: el más puro es el extra virgen, producido bajo condiciones que no alteran ni el proceso natural, ni su sabor, aroma, vitaminas del fruto y que se distinguen por su denominación de origen. Más allá existen los refinados, que se obtienen por la mezcla de diferentes aceites vírgenes, entre otras mezclas y derivados de la aceituna.

Así que si seguimos buscando respuestas a la pregunta ¿Por qué decir sí al de oliva? Nos contagiamos no solo con un bagaje saludable inmenso, sino también de unos maridajes deliciosos que se remontan a la dieta Mediterránea; siempre enriquecida por una abundancia de frutas, frutos secos, verduras, cereales, lácteos, pescados y pocas carnes rojas.

Durante un reciente viaje por España reviví mi pasión por el aceite de oliva y el fruto del cual procede. Durante mis trotadas matutinas me vi rodeada con frecuencia por olivos de aceitunas verdes y carnosas. En las tarde me dediqué a degustar las diferentes clases: sus propiedades organolépticas son verdaderamente exquisitas y es un producto que no resulta excesivamente costoso.

Nuestras tierras latinoamericanas son ricas en la mayoría de los alimentos mediterráneos. Especialmente en referencia a las frutas, verduras, y pescados; este hecho me obliga a seguir insistiendo en seguirle los pasos a esta cultura gastronómica que con mitos, empirismo, romanticismo y verdades irrefutables ha demostrado beneficios asombrosos.

Te invito a probar un aceite de oliva extra virgen con un delicioso pan artesanal de cereales, y quizá jugar con tomates deshidratados, romero, tomillo, entre otras delicias.

FOTO Marcelo Gambeti

Carolina Daza

Estudió una maestría en Arte-Cultura y Alimentación en New York University (EUA) y trabajó como Directora Artística en la Escuela de Artes TISCH. Apasionada por la antropología cultural, el yoga, la cocina natural, la escritura y la fotografía. Creó Ecocozina -www.ecocozina.com- su propio proyecto de vida hace siete años como su agente para desarrollar exitosamente nuevos enfoques de vida saludable y creativa alrededor del mundo.

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